Camino


Sinopsis

Inspirada en hechos reales, Camino es una aventura emocional en torno a una extraordinaria niña de 11 años que se enfrenta al mismo tiempo a dos acontecimientos que son completamente nuevos para ella: enamorarse y morir. Camino es, sobre todo, una luz brillante capaz de atravesar todas y cada una de las tenebrosas puertas que se van cerrando ante ella y que pretenden inútilmente sumir en la oscuridad su deseo de vivir, amar y sentirse definitiva feliz.

Camino vive sus últimos momentos en la habitación de un hospital. Rodeada de familiares, amigos, sacerdotes y un número inusitado de personal clínico, da a todos un casi sobrenatural ejemplo de muerte serena y feliz. En una atmósfera de santidad. Y cuando parece que la muerte es ya inevitable ocurre algo extraordinario en la habitación.

  • País:España
  • Año:2008
  • Estreno:17 de octubre 2008
  • Duración:2h.23min.
  • Distribuidora:Alta Classics

Características del DVD

 


  • Audio: Castellano, Audiocomentario del director.

    Subtítulos: Castellano para sordos.
    Tráiler

Nerea Camacho Camino
Carme Elias Gloria
Mariano Venancio José
Manuela Vellés Nuria
Ana Gracia Inés
Lola Casamayor Tía Marita
Lucas Manzano Cuco
Pepe Ocio Don Miguel Ángel
Claudia Otero Begoña
Jordi Dauder Don Luis
Emilio Gavira Mr. Meebles
Miriam Raya Elena

 

Dirección y guión Javier Fesser
Producción Luis Manso, Jaume Roures
Producción ejecutiva Luis Manso, Javier Méndez
Fotografía Alex Catalán
Montaje Javier Fesser
Música Rafa Arnau, Mario Gosálvez

 

Inocencia y fanatismos



Javier Fesser tiene un muy particular e intenso sentido cinematográfico, que ha desarrollado en creaciones tan personales como El milagro de P. Tinto, o sus predecesoras de corta duración. Hasta La gran aventura de Mortadelo y Filemón se ajustaba como la seda al mundo fesseriano. Un mundo colorista e hiperactivo que se ha ido suavizando en cortos posteriores, como Binta y la gran idea o La Cabina. Sin embargo, seguimos notando la mano de alguien con voz propia.

Camino es una libérrima interpretación de un hecho real, tomando prestada la historia de Alexia González-Barros (actualmente, en proceso de canonización). La niña sufrió una dolorosa enfermedad que aguantó, con abnegado estoicismo, hasta el final. Una historia que puede caer fácilmente en las tentaciones del dramón, de la sensiblería y de lo lacrimógeno. Y un material de partida en el que cuesta ubicar a Fesser. Pero el director no sólo consigue escapar de lugares comunes. En una complicada pirueta, se lleva el material a su terreno, sin renunciar a sus señas de identidad.

“Emparentada directamente con El laberinto del fauno, reivindica la inocencia de la niñez frente al oscuro mundo adulto. Fesser voltea la abnegación religiosa de la protagonista, para convertirla en una heroína terrenal, llena de amor e imaginación”

 Para conseguirlo, su película se mueve entre el fantástico y el terror. O más que el terror, el horror. La magnífica secuencia inicial, espeluznante y sobrecogedora, es un claro ejemplo de ello. Es el momento más intenso, pero no el único, ni mucho menos. Cada aparición de algún integrista de la religión, hace que el tono se vuelva tétrico. Por mucho que el director defienda una supuesta objetividad (cómo si eso fuera posible), en ningún momento se disimula la feroz crítica al fanatismo religioso. Y ya no hablamos del terrible personaje materno, en el que sí podemos encontrar matices. Pero el retrato de los sacerdotes corresponde al de auténticos villanos de manual.

Si en clásicos como El exorcista, el clérigo emerge como figura salvadora ante la amenaza demoníaca; en Camino el terror está en los propios curas, diabólicas encarnaciones del mal. A buen seguro que el film recibirá una impagable promoción por la polémica que surgirá (ya ha surgido) en torno al tratamiento que se hace del Opus Dei. Fesser se enfrenta a las iras de la familia y al descontento de la institución religiosa. Enfados comprensibles, ya que el autor lo hiperboliza todo con el fin de ilustrar su discurso.


La película tiene otra vertiente (además de la crítica-terrorífica), que se ocupa de lo mágico y lo fantástico. Emparentada directamente con El laberinto del fauno, reivindica la inocencia de la niñez frente al oscuro mundo adulto. Fesser voltea la abnegación religiosa de la protagonista, para convertirla en una heroína terrenal, llena de amor e imaginación. La fantasía infantil como arma para luchar contra el sufrimiento de la realidad. Contra la extenuante carga que supone la condición de involuntaria mártir, la rebelión. Llena de dulzura la de ella, y cargada de rabia la del director.

Película llena de excesos. Desde el metraje algo alargado, pasando por el recargado onirismo de las pesadillas, hasta la efectista parte final. Y excesos, quizás, en las libertades tomadas con el material de partida. Pero hablamos de arte, y éste siempre bebe, de alguna u otra forma, de la realidad. El problema es el contradictorio discurso de su autor, que no parece haber asumido del todo el juego que propone. Y ese juego no es otro que azotar radicalismos, defender la magia de la niñez o hablar sobre la importancia del primer amor. La tibieza de las explicaciones contrastan con la contundencia del discurso. A veces certero; otras, errático y desmesurado.

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